Bici nueva. Es gris y negra, y le pegué un sticker de los 107 faunos para tapar uno mas feo que traía. La onda es que no parezca tan nueva, para ser menos tentadora a los ladrones, así que vamos a usarla mucho para gastarla. Tengo que acostumbrarme a ella, pero la quiero. No tiene nombre, la otra tampoco tenía.
Escucho a Dacal y su orquesta de salón. Gran error en separarte de la orquesta, Pablito, gran error.
El de la ferretería me dice que la cadena cementada viene ya cortada, porque con lo único que podés cortarla es con una moladora. Bien, me da una terrible tranquilidad de que va a ser dificil que me la roben así.
Hablo por teléfono con un francés en inglés, discutiendo su nueva página. Cuando corto no puedo evitar pensar la frase "así que esta es mi vida...".
Creo que empeoré en el pingpong desde la última vez, tenemos que ir más seguido.
Paso por Cancan a buscar mi paga y está siempre tan lleno de gente tan simpática, y de perros que te persiguen para que les tires un palo mordisqueado. "Che, dibujanos un perro", dice Becho, "les pedimos a nuestros amigos que nos hagan uno". Me pongo contento.
Voy a yoga, llego cinco minutos antes, como siempre. En vez de abrirme directamente la puerta, me preguntan desde el portero a qué clase venía, y me dicen que está llena. Cualquiera. La última vez que fui eramos cuatro, y ahora está lleno. Cualquiera la gente que empieza yoga como resolución de año nuevo. La resolución de año nuevo de mi profesora fue aprenderse mi apellido, y ya lo logró. Ahora debería hablarle y eso.
"Sincere replies" de Richard Swift y Damien Jurado toca de repente en el shuffle. Es de esas veces que la letra tiene mucho sentido.
El de Punga me mandó un mail equivocado, que iba para su socio, diciendo que yo "iba como piña". Bien.
Estoy muy sin internet en mi cuarto y no tengo la menor idea cómo solucionarlo.
Comprar cosas me hace feliz.